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Categoría: Cannabis

09/12/2008 GMT 1

EL CANNABIS PELEA POR UN ESPACIO LEGAL

noteencadenes @ 14:24

Nada más pisar la asociación Pannagh te golpea el aroma empalagoso de la marihuana. En un armario se guardan bajo llave varias cajas que contienen diversas variedades: Critical Mass, White Widow, Medicine Man, New York Diesel, Aka 47. Al margen de ese detalle, el local es como el de todas las asociaciones: muebles viejos, folletos, algunos pósters y libros, en este caso sobre los efectos del cannabis, sus orígenes...

La sede de Pannagh (cannabisen sánscrito) está en el centro de Bilbao. Hoy es jueves, día de reparto entre los socios. A las 18.00, empiezan a llegar. El primero es Miguel Ángel, con sida y un reciente trasplante de hígado. Después aparece Javier, sin dolencia específica, consumidor porque sí. Y Unai, que fuma porros porque le gusta. Y Begoña, que viene a recoger lo que consume su marido, gravemente enfermo de cáncer... Ser socio cuesta 25 euros al año. Luego pagan el gramo a cuatro euros (alrededor de la mitad de lo que cuesta en el mercado negro). Unos se llevan una bolsita con cinco gramos. Otros, con 10. Como máximo pueden disponer de 40 gramos al mes.

"Entre los socios hay funcionarios, comerciales, muchos enfermos... En total, somos unos 150 socios activos", explica Martín Barriuso, presidente de Pannagh. Barriuso -43 años, delgado, activo-, habla por el móvil sin parar, por eso lleva un pinganillo en la oreja. Además de ser el responsable de Pannagh, es el presidente de la Federación de Asociaciones Cannábicas (FAC; www.fac.cc), que a su vez forma parte de La Coalición Europea por Políticas de Drogas Justas y Eficaces (ENCOD; www.encod.org). Barriuso es un militante de la causa procannabis, a la que lleva vinculado más de 15 años. La primera vez que hablamos me colgó el móvil apresuradamente. Unos guardias civiles le sorprendieron fumándose un porro. Barriuso es el administrativo de Pannagh. Él cultiva, cosecha, reparte, da la cara, habla con los socios... "Siempre tuve claro que algún día me daría de alta en la Seguridad Social cultivando marihuana", dice satisfecho.

En España, más de 2,2 millones de personas fuman marihuana o hachís al menos una vez al mes (encuesta domiciliaria 2007- 2008 del Plan Nacional Sobre Drogas). Algunos cultivan, otros tiran de amigos, muchos tienen camello y una minoría están asociados en organizaciones de usuarios o clubes de consumidores. Clubes como La MACA (Movimiento Asociativo Cannábico de Autoconsumo), de Barcelona, con 125 socios -José y Nora se encargan de su cultivo colectivo y están dados de alta en la Seguridad Social como administrativos agrónomos-, o Arsecse, de Sevilla, con unos 50 socios activos. En total, hay una docena de clubes repartidos por España, más al menos cuatro en proyecto (uno en Málaga, otro en Cádiz y dos en Madrid). Barriuso explica los beneficios de pertenecer a uno de estos clubes: "Evitas el mercado negro y te aseguras de que el cannabis es de calidad".

Si la marihuana es una sustancia ilegal, si a la gente le ponen multas a diario por fumar porros, ¿cómo se explica que existan estos clubes? ¿Son legales? Y sobre todo, ¿para qué existen?

Para explicar estas dudas hay que sumergirse en una compleja maraña de leyes e interpretaciones de las mismas. Y acudir a los orígenes de estos clubes, allá a principios de los noventa. En junio de 1991, un grupo de amigos inscribió en Barcelona la Asociación Ramón Santos de Estudios del Cannabis (ARSEC; eligieron el nombre en homenaje a un amigo fallecido). En 1993, tras analizar un gran número de sentencias aplicadas a casos relacionados con el consumo de cannabis (el Código Penal prohíbe su venta, posesión y consumo en lugares públicos, pero no su consumo privado ni tampoco -como de hecho sucede en muchas senten-cias- el compartido), ARSEC le preguntó al fiscal antidroga de Cataluña si sería delito que cultivasen marihuana para cubrir su consumo personal. El fiscal se vio incapaz de pronunciarse sin hechos concretos y los 100 socios de ARSEC decidieron llevar a cabo la propuesta: plantaron 200 plantas de marihuana en una finca de Tarragona e informaron de ello al fiscal, a los Mossos d"Esquadra y a los medios de comunicación. Meses más tarde un coche de la Guardia Civil se topó con la plantación y la requisó.

El caso llegó a los tribunales. En una primera sentencia, la Audiencia Provincial de Tarragona absolvió a los cuatro responsables del cultivo. Pero la fiscalía recurrió. En 1997 el Supremo condenó a cada uno a cuatro meses de cárcel y una multa de 3.000 euros por un "delito abstracto". "El cultivo de plantas que producen materia prima para el tráfico de drogas es un acto característicamente peligroso para la salud pública, no obstante, que en el caso no se haya llegado a producir un peligro concreto", reza la sentencia. Que significa algo así como: aunque de momento no había sucedido, ¿quién nos asegura que no se iba a acabar traficando con esta marihuana?

Paralelamente a la experiencia de ARSEC sucedieron dos cosas. Por un lado, en Bilbao un grupo de personas decidió emular su experiencia. Crearon la asociación Kalamudia (origen de Pannagh), plantaron marihuana y avisaron a los medios de comunicación. El caso llegó al juzgado de Bilbao, que concluyó que no había indicio de delito, y meses más tarde Kalamudia recogió su primera cosecha ante los periodistas.

Más o menos por esas fechas, la Junta de Andalucía, advertida de los posibles efectos beneficiosos del cannabis en determinadas patologías, empezó a plantearse la posibilidad de crear en los centros de asistencia una sala donde los enfermos pudieran consumirla de forma legal y encargó un estudio al respecto a dos profesores de Derecho Penal de la Universidad de Málaga, Juan Muñoz Sánchez y Susana Soto Navarro.

Tras estudiar el asunto, Muñoz y Soto elaboraron un informe -El uso terapéutico del cannabis y la creación de establecimientos para su adquisición y consumo- que elabora una serie de condiciones legales que la Junta nunca llegó a aplicar, pero que hoy sirven de referente a los clubes de consumidores. Estas condiciones son: 1. Que el cannabis se distribuya en un local de acceso restringido sólo a un grupo determinado de adictos o consumidores habituales mayores de edad. 2. Que sea un lugar cerrado que no permita el acceso a terceras personas. 3. Que se trate de unas cantidades de droga que no rebasen el límite de un consumo inmediato. 4. Que no se obtenga un beneficio económico.

¿Significa esto que siguiendo estas normas la legalidad está asegurada? No, ni mucho menos. "Esto no es algo que diga una ley, es una interpretación que como tal puede variar", explica el propio Muñoz. "De hecho hay sentencias que difieren de esta doctrina. No hay seguridad jurídica. Además, hay que recordar que según el Código Civil toda tenencia de cannabis es ilícita. El estudio se hizo partiendo de la realidad de que la droga existe y de que lo mejor es que se reduzcan una serie de daños. Los consumidores habituales de marihuana van a seguir consumiendo, y estos clubes entre otras cosas evitan el peligro de acudir a otros contextos donde van a encontrar drogas más duras".

Diego de las Casas es el abogado de dos clubes de consumidores que se están formando en Madrid. "Hay que llevar una contabilidad estricta, tener un jardinero en nómina... La idea es, ya que vas a hacerlo, hazlo lo mejor posible. Se trata de facilitar que la Administración pueda hacer la vista gorda. Pero nadie te asegura nada. Esto es una guerra de guerrillas".

"Los consumidores están buscando la forma de obtener sustancias de calidad y cumpliendo en la medida de lo posible la legalidad", dice Xavier Arana Berastegi, profesor del Instituto Vasco de Criminología (dependiente de la Universidad del País Vasco), que lleva años realizando estudios sobre la jurisdicción aplicada a las drogas. "Ahí hay un camino por recorrer en el que no todo el mundo está de acuerdo porque creen que incita al consumo. Hoy por hoy, según a quién le llegue un caso de este tipo lo considerará legal o no. Su inseguridad jurídica es total". Como dice Arana, el día a día de estos clubes es complicada. El miedo a que les requisen el cultivo siempre está ahí, aunque aseguran que temen más a los ladrones. Algunos incluso han optado por dotar a su cultivo de una alarma conectada con la policía.

A pesar de su inseguridad, recientemente la ley ha dictado dos sentencias a favor de socios de estos clubes. La primera es de 2006: Barriuso y otros dos miembros de Pannagh fueron detenidos mientras cosechaban la marihuana de la asociación. Estuvieron tres días en prisión y se les requisó el cultivo. Meses más tarde, la Audiencia de Vizcaya resolvió que no había delito -"se trata de una modalidad de consumo entre adictos en el que se descarta la posibilidad de transmisión a terceras personas (...)"- y archivó la causa. En mayo de 2007, sin recurso de la fiscalía, se ordenó la devolución de las plantas incautadas. Y así fue. La policía tuvo que devolver la marihuana, un total de 17 kilos que llegaron podridos. Aunque es inservible, Barriuso no se ha deshecho de la mercancía. Las cajas están apiladas en una esquina del local. Su trofeo.

La segunda sentencia es de 2006. El Juzgado de lo Penal número 3 de Huelva absolvió a un miembro de Arsecse (la Asociación Ramón Santos de Estudios del Cannabis de Sevilla) que había sido denunciado por un vecino: tenía 24 plantas de marihuana en un invernadero de su finca. El juez consideró probado que el cannabis era para su consumo personal y el de otros asociados.

Con estos precedentes, Barriuso cree que los clubes podían haber proliferado más: "La gente no quiere líos; resulta más fácil plantar a tu aire que montar una asociación". Él cree firmemente que constituyen una alternativa factible, aunque reconoce "que hay que arriesgarse".

De momento no hay grandes voces en contra, ni alerta social. "El problema sanitario asociado al consumo de esta droga no es esta gente, sino los adolescentes que fuman porros a diario", concede Amador Calafat, psiquiatra y director de la revista Adicciones. "Lo que me preocupa es que el movimiento procannabis con su reivindicación propicia que haya gente que tenga una baja percepción del riesgo del consumo de estas sustancias".

Contactada por este periódico, la Fiscalía Antidroga del Estado rechazó opinar sobre este tema ("la fiscalía sólo se pronuncia sobre procedimientos concretos"), pero una fuente interna alertó: si se les sanciona o no dependerá del caso y del juez.

Preguntado al respecto, una fuente del Plan Nacional sobre Drogas, comentó: "En nuestro país el consumo de cannabisen el ámbito privado no está penalizado. Tampoco lo está el cultivo para consumo propio. Si estas asociaciones se limitan a esto, su actividad no tiene ninguna trascendencia penal. Sólo cuando se hace publicidad de este consumo o cuando se promueve, es cuando pueden cometer un delito contra la salud pública, según el Código Penal. Pero son los tribunales quienes tienen que decidirlo".

Estamos en el local de Pannagh, entre Manuel y Miguel Ángel. Ambos son miembros de esta asociación de usuarios de cannabis de Bilbao. Miguel Ángel, enfermo de sida, con un reciente trasplante de hígado, y visiblemente demacrado, ha acudido a por su dosis semanal. Manuel se encarga hoy del reparto. Las conversaciones que mantiene Manuel con uno y otro recuerdan a las de un ambulatorio.

Los clubes de consumidores no nacieron como respuesta a los enfermos que han llegado a la conclusión de que la marihuana mitiga sus síntomas o dolencias -cáncer, sida, fibromialgia, esclerosis múltiple-, pero la realidad es que muchos acaban en uno. Así evitan el engorro del trapicheo y se aseguran una sustancia de calidad. "Me facilita mucho la vida, estoy encantado", dice Miguel Ángel. Alrededor del 70% de los socios de Pannagh son personas con alguna enfermedad; "consumidores terapéuticos", los llaman. El 30% restante son personas sanas o "consumidores recreativos".

Los ejemplos se repiten. El 40% de los socios de ARSECSE (Sevilla) son enfermos. Y también los son un porcentaje de los socios de La MACA (Barcelona), aunque menos: 15 de un total de 125 socios. Muchos llegan a estos clubes aconsejados, por lo bajini, por sus médicos.

"Tenemos doble lista de espera, una terapeútica y otra recreativa", explica Martín Barriuso, de Pannagh. "Le damos prioridad a los enfermos porque entendemos que quien está sano se puede buscar la vida. Fíjate si nos llaman, que lo han hecho desde un convento preguntando que cómo podían conseguir marihuana para una monja enferma. Tratamos a gente desesperada. Y encima hay quien nos acusa de usar a los enfermos para nuestra causa", se queja Barriuso, que llegado a este punto se enciende. "¡Si es al revés! Les atendemos porque nos da pena, pero nosotros entendemos que quien no está enfermo tiene el mismo derecho a consumir lo que le dé la gana".

Mientras habla, Barriuso recibe una llamada de Barcelona. Se trata de una mujer enferma de fibromialgia, preocupada. Barriuso le da el contacto de La MACA. ¿Y qué hay de ese medicamento que tiene cannabis?, pregunta la mujer. "Se llama Sativex", le explica Barriuso. "Pero es difícil de conseguir, dependerá de que tu médico decida que puede servirte". El Sativex es un aerosol sublingual con extracto de cannabis. Canadá es el único país que ha autorizado su uso médico. En España está prohibido. Sólo se permite para casos puntuales siempre que el médico lo solicite y la Comunidad en cuestión lo autorice. En tres años se ha dado luz verde a alrededor de 300 tratamientos.

Fuente: elpais.com

01/12/2008 GMT 1

"NO" A LA DESPENALIZACIÓN DEL CONSUMO Y LA POSESIÓN DE CANNABIS

noteencadenes @ 14:14

Los suizos rechazaron, en una consulta popular celebrada el domingo, una iniciativa para despenalizar el consumo y la posesión del cannabis, convocada a referéndum por los partidos de izquierda.

La propuesta rechazada proponía descriminalizar el consumo y posesión de esa planta y que el Estado mantenga un control sobre la venta y producción de productos derivados.

Sin embargo, los votantes dieron el "sí" a otra propuesta también relacionada con las drogas, para que se modifique la ley sobre los estupefacientes.

Esta segunda consulta se hizo a iniciativa de los partidos de derecha, que consideran que la actual ley -basada en la prevención de la toxicomanía, la represión de tráfico, las ayudas a los toxicómanos y medidas de reinserción- es demasiado laxa.

En una jornada de referendos, tanto a nivel federal como cantonales —algo habitual dentro del sistema de democracia directa de la Confederación Helvética—, los suizos se pronunciaron también por una controvertida propuesta para que los crímenes cometidos por pederastas no prescriban.

En contra de todas las expectativas, la iniciativa recibió el "sí" de la mayoría de los cantones.

El grupo que promovió esta consulta, "Marcha Blanca", alega que frecuentemente los menores víctimas de estos crímenes tardan muchos años en hablar de ello, por lo que los abusos nunca deben prescribir.

El Gobierno y la mayoría de los partidos estaban en contra del proyecto, pues consideraban suficiente la actual legislación -recientemente modificada- por la que estos crímenes prescriben a los 15 años desde que el menor cumple 18 años, y no desde que ocurrieron los hechos.

También fue rechazada por una mayoría de los cantones suizos otra iniciativa, que proponía que aquellos trabajadores con menores ingresos puedan jubilarse a los 62 años sin disminuir su renta.

Fuente: elmundo.es

26/11/2008 GMT 1

EL ENDOCANNABINOIDE QUE PARTICIPA EN LA SENSACIÓN DE DOLOR

noteencadenes @ 14:23

Investigadores del Instituto de Investigación Scripps (Estados Unidos) han identificado un endocannabinoide que participa en un amplio rango de procesos neurológicos que incluyen la sensación de dolor. Los resultados de su trabajo se publican en la edición digital de “Nature Chemical Biology”.

Los endocannabinoides son moléculas que produce el organismo humano y que actúan sobre los mismos receptores que el componente activo de la marihuana. Las señales cannabinoides en el sistema nervioso afectan a la memoria, el apetito y el estado de ánimo, lo que las convierten en atractivas dianas terapéuticas.

Endocannabinoides diferentes, componentes que se unen a los receptores cannabinoides, inducen variados efectos neurológicos. Sin embargo, debido a que las señales químicas de ambos actúan a través de los mismos receptores, ha sido difícil emparejar cada endocannabinoide con sus efectos específicos sobre la conducta.

Los científicos han desarrollado un inhibidor de la enzima que descompone un endocannabinoide, el araquidonilglicerol, conocido como 2-AG. Al bloquear esta enzima, los niveles de 2-AG aumentaban en el cerebro de ratones, lo que condujo a una menor sensación del dolor, hipotermia y menores movimientos, proporcionando así evidencias del papel de 2-AG en estos procesos.

Según los autores, este inhibidor será una importante herramienta para la investigación posterior de los efectos neurológicos de 2-AG y podría también proporcionar un punto de arranque para el diseño de nuevos fármacos.

Fuente: JANO.es

21/11/2008 GMT 1

UNA "MARIHUANA SINTÉTICA" ESTIMULA LA GENERACIÓN DE NEURONAS

noteencadenes @ 09:33

La marihuana no deja de sorprender a los científicos. Pese a tratarse de una droga ilegal con efectos nocivos probados, sobre todo en las primeras etapas de la vida, la versión sintética de su principal principio activo, el tetrahidrocannabinol (THC), sigue mostrando propiedades beneficiosas en modelos animales.

En concreto, un estudio presentado el miércoles en Washington, en un encuentro de la Sociedad de Neurociencia estadounidense, ha confirmado los efectos de los derivados sintéticos del THC a la hora de retrasar la aparición de la enfermedad de alzhéimer en ratas mediante la reducción de la inflamación en el cerebro y la mejora de la memoria. Aunque esto ya fue descrito en 2005 en otro estudio por la investigadora española María de Ceballos, del Instituto Cajal del CSIC, el presente trabajo concluye que la administración de un fármaco sintético basado en las propiedades del THC, denominado WIN, consigue también estimular la formación de nuevas neuronas en el hipocampo, la región del cerebro implicada en el aprendizaje y la memoria.

El fármaco, que no es un extracto de la planta sino un compuesto sintético, activa en las ratas tres receptores del sistema cannabinoide (CB1, CB2 y TRPV1), lo que no sólo permite reducir la inflamación del hipocampo, sino también estimular la neurogénesis.

Aunque estos resultados se circunscriben al citado compuesto sintético, el principal autor del trabajo, Gary Wenk, de la Universidad Estatal de Ohio, cree que no se puede descartar que la marihuana, como tal, no pueda servir para prevenir el alzhéimer. "¿Podría alguien con alzhéimer en su familia prevenir la enfermedad fumando marihuana? Podría funcionar, pero nosotros no estamos diciendo eso. Lo que sí sostenemos es que una sustancia legal que imita las propiedades de la marihuana puede actuar sobre los receptores cerebrales para prevenir las pérdidas de memoria asociadas a la edad, lo que es realmente esperanzador", señala Wenk.

En cualquier caso, según señaló el científico, estos efectos del cannabis se darían mejor en cerebros envejecidos que en cerebros jóvenes, y siempre hablando de dosis muy bajas. "Esa es la clave, usar una dosis muy baja, como una calada al día", agrega Wenk, que reconoce que por el momento no ha sido posible crear un fármaco capaz de separar los beneficios de la marihuana de sus propiedad psicoactivas.

Para María de Ceballos, “es muy difícil de demostrar” que fumar marihuana tenga efectos positivos a la hora de prevenir la enfermedad de alzhéimer.

Esta investigadora del CSIC cree que, aún en el caso de ue pudiera ser cierto, no hay que olvidar que el cannabis "es realmente muy peligroso en la juventud y la adolescencia". "Estamos en el siglo XXI, y lo que parece razonable es que cuando hay que tomar un medicamento se tome una pastilla o una inyección, porque es la forma de saber, bajo control sanitario, la dosis exacta que se recibe", concluye María de Ceballos.

Fuente: publico.es

25/09/2008 GMT 1

DECLARAN LA GUERRA A LOS FUMADORES DE PORROS

noteencadenes @ 13:35

Italia ha emprendido una auténtica cruzada contra el vicio. Tras declararle la guerra a la prostitución callejera ahora le llega el turno a las drogas.

En nombre del «decoro urbano» la Alcaldía de Milán, en manos del centroderecha, ha anunciado su intención de imponer fuertes sanciones económicas a todo aquel que ose consumir drogas en lugares públicos, sin hacer distinción entre drogas duras y drogas blandas. Lo que significa que, a partir de mediados del mes próximo -cuando se prevé que entrará en vigor la ordenanza municipal-, fumarse un porro por las calles de Milán, dentro del coche o al resguardo de un local podrá conllevar una multa de hasta 500 euros. Y eso que, en Italia, el consumo de cannabis está despenalizado.

«La prohibición de consumir drogas en lugares públicos se basa en motivos de decoro urbano», subraya el prefecto de Milán, Gian Valerio Lombardi. «Queremos mandar un mensaje claro contra el enorme consumo de estupefacientes que registra esta ciudad», declara Ricardo De Corato, el vicealcalde de Milán. Y, a decir de las estadísticas, la droga más utilizada en Milán es el cannabis, de la que en la ciudad se calcula que se consumen 24 dosis al día por cada 1.000 habitantes. Su uso está especialmente extendido entre los jóvenes.

«La ordenanza se verá acompañada de políticas sociales de rehabilitación y reinserción», advierte por su parte Letizia Moratti, primera edil de la ciudad y conocida por sus férreas posiciones prohibicionistas respecto a las drogas, así como por su rechazo a distinguir entre drogas duras y blandas. De hecho, hace dos años distribuyó a los padres de chavales de entre 13 y 16 años miles de test para que averiguasen si sus hijos consumían sustancias prohibidas. «En la escala del degrado urbano fumar un porro en público se encuentra en el centésimo puesto», se queja en declaraciones a La Stampa Dario Fo, quien en 2006 se presentó a las elecciones primarias que celebró el centro-izquierda para elegir a su candidato a la Alcaldía de Milán, y en las que quedó en segundo puesto. «Y el policía municipal que debe imponer las multas, ¿cómo sabe que lo que me estoy fumando es un porro y no tabaco liado? Tendrá que fumar también él para saberlo. Ya me imagino el diálogo: 'Alto, ¿puedo darle una calada?'», se mofa el Premio Nobel de Literatura, que ya ha advertido que en cuanto entre en vigor la nueva disposición acudirá a la Piazza del Duomo a fumarse un canuto.

Pero la de las drogas es sólo la primera de cuatro ordenanzas contra el degrado urbano sobre las que antes de finales de este mes Moratti estampará su firma. El municipio aumentará las multas que impone a los clientes de las prostitutas, y que pasarán de los 167 euros actuales a los 500. También se incrementarán las sanciones contra los grafiteros, quienes además se verán obligados a limpiar los edificios sobre los que realicen sus pintadas. Y asimismo el Ayuntamiento impondrá sanciones contra los mendigos que molesten a ciudadanos y turistas, en un intento por vaciar el centro de mendicantes.

Fuente: El Mundo

08/09/2008 GMT 1

CANNABIS, ANTIINFLAMATORIO Y ANTITUMORAL

noteencadenes @ 13:33

eduardomunozgrande.jpgMuchas de las actividades terapéuticas del cannabis están asociadas al mismo principio activo que induce los efectos psicotrópicos de esta planta, el 9Δ-tetrahidrocannabinol (9Δ-THC), sustancia química que afecta al sistema nervioso central, generando cambios de comportamiento, ánimo o percepeción, por lo que su aplicación médica es muy limitada. El cannabis psicoactivo (modifica el estado anímico, inhibe el dolor y/o altera la percepción, pudiendo generar dependencia) se está utilizando para paliar los síntomas asociados a quimioterapia (antiemético), para mejorar el apetito en enfermos de SIDA, en algunos tipos de neuropatías y en la esclerosis múltiple. Para esta última enfermedad, la empresa GW Pharmaceuticals (Reino Unido) ha desarrollado el medicamento Sativex, ya autorizado en Canadá como medicamento de uso compasivo.

El grupo de la Universidad de Córdoba que dirige Eduardo Muñoz está colaborando con la empresa Vivacell Biotechnology España en el desarrollo de una variedad de Cannabis Sativa libre de 9Δ-THC (variedad CARMA), que contiene otros cannabinoides no psicotrópicos bioactivos. “En la mayoría de los casos, cuando se nos pregunta por nuestra investigación se insiste en los efectos psicotrópicos del cannabis y nuestra investigación no tiene nada que ver con estos efectos”, recalca el Muñoz. De esta planta se ha producido un extracto bien estandarizado fitoquímicamente –de efectos positivos para la salud-, que ya ha sido patentado en Europa.

Los científicos cordobeses iniciaron el trabajo en el VI Programa Marco, con un proyecto europeo denominado CANNABIS -entre 2005 y 2007-, donde colaboraron varios centros púbicos (universidades de Córdoba, Novara y Giessen), y empresas europeas (Vivacell Biotechnology GmbH, Cerebricon Ltd y William Ransom & Son plc), coordinados por el profesor Michael Heinrich (School of Pharmacy, University of London). El objetivo del mismo era identificar diferentes cultivos de Cannabis sativa para desarrollar fitofármacos contra enfermedades como la migraña y la artritis reumatoide. La estrategia era desarrollar cultivos de plantas con 9Δ-THC (psicoactivas) para la migraña, y de plantas sin 9Δ-THC (no psicoactivas) para la artritis.

Como continuación del proyecto, el grupo de la UCO ha demostrado que de ciertos cultivos de Cannabis sativa genéticamente seleccionados por Vivacell se puede desarrollar un fitofármaco con actividad antiinflamatoria que previene la aparición de tumores de colón asociados a inflamación en animales. Estos resultados fueron presentados en la 8ª Reunión Anual de la Sociedad Española de Investigación sobre Cannabinoides, investigación que fue premiada.

Vivacell Biotechnology España, S.L. es una EBT spin-off de la Universidad de Córdoba constituida por científicos cordobeses y europeos, cuyo principal propósito es el desarrollo de nuevos fármacos de origen natural y fitoextractos derivados de cultivares de Cannabis sativa no psicotrópicos (sin 9Δ-THC). La Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa concedió un préstamo participativo (programa Campus) a esta empresa, que prevé desarrollar un fitofármaco (medicamento que contiene principios activos de plantas u obtenidos a partir de ellas) de sus cultivos en condiciones GMP, que les permita efectuar ensayos clínicos en humanos en los dos o tres próximos años, manifiesta Eduardo Muñoz.

El objetivo del programa Campus es crear sociedades, participadas principalmente por los propios investigadores y universidades, que desarrollen proyectos que supongan un avance tecnológico en la obtención de nuevos y mejores productos o procesos. De este modo se logra que los resultados de la investigación se transformen en una realidad empresarial, creando Empresas de Base Tecnológica.

Para ello, la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa respalda la puesta en marcha de los proyectos que reúnan estas características mediante la concesión, a través de Invercaria, la primera sociedad de capital riesgo pública participada al 100% de su capital por la Agencia de Innovación y Desarrollo de Andalucía, IDEA, de un préstamo participativo de hasta 100.000 euros. La devolución de este préstamo, así como de los intereses que genere, estará en función de los resultados que obtenga el proyecto.

Más información:
Eduardo Muñoz Blanco
Departamento de Inmunología
Universidad de Córdoba
Tel.: 957 21 82 67
E-mail: fi1muble@uco.ees

Fuente: andaluciainvestiga.com

01/09/2008 GMT 1

EFECTOS NEUROLÓGICOS IRREVERSIBLES EN LOS MENORES

noteencadenes @ 08:56

La Sociedad Científica Española de Estudios sobre el Alcohol, el Alcoholismo y las Otras Toxicomanías, Socidrogalcohol, afirma que el consumo de porros, hachís y marihuana puede inducir a un consumo excesivo de alcohol. Por lo tanto, aumenta el riesgo de caer en el alcoholismo.

El estudio, publicado en la revista Archives of General Psychiatry, añade que todas las sustancias adictivas actúan directa o indirectamente sobre los mismos circuitos cerebrales y, por tanto, el consumo de una sustancia puede inducir al de otras. De esta manera, "el consumo de cannabis estaría asociado a un mayor riesgo de desarrollar dependencia del alcohol", explica Josep Guardia Serecigni, psiquiatra y vicepresidente de Socidrogalcohol.

Socidrogalcohol alerta de que, por lo tanto, los jóvenes que hacen hoy un consumo importante y frecuente de cannabis estarían más expuestos a desarrollar problemas relacionados con el alcohol en su vida adulta. Además, el estudio señala que el consumo de cannabis puede interferir en la recuperación tanto del alcoholismo como de la dependencia de otras sustancias.

“La sustancia ilegal más consumida” según afirma la profesora titular de Psicobiología de la Universidad de Jaén, Carmen Torres Bares, tiene enganchados a jóvenes que comenzaron a fumarla “entre los 13 y 14 años”. Como el riesgo que supone consumir cannabis se percibe como “más bajo” se ha convertido en “más permitido por la sociedad” pero no por ello sus efectos dejan de ser demoledores en muchos casos. "No es que todas las personas que consuman cannabis desarrollen el problema, pero sí hay un alto porcentaje (...) Los menores que la consumen admiten que tienen problemas de concentración, fallos de memoria, bajo rendimiento escolar o estados depresivos", señala.

La marihuana está elaborada a partir de las flores y hojas de la planta llamada Cannabis Sativa, usada en la cultura Brahmánica para meditar. Contiene unos 60 compuestos químicos con efectos psicoactivos, llamados canabinoides. El principal es el THC (delta-9-tetrahidrocanabinol), que es el responsable de la mayor parte de los efectos que produce la sustancia. En el organismo existe un neurotransmisor llamado endocanabinoide del tipo anandamida, es decir, una especie de marihuana natural que actúa sobre receptores postsinápticos del tipo canabinoides 1 y canabinoides 2 (cb1 y cb2) el cual libera dopamina y produce efectos agradables. Sin embargo, el consumo de marihuana estimula estos receptores provocando diversos cambios sensoriales y perceptivos, como euforia, placer, relajación, percepción de que el tiempo pasa más lento...

Torres Bares afirma que "las drogas se han consumido desde siempre, pero antes se consumían a partir de su origen natural, por eso no era un problema". Ahora, en cambio, "con el desarrollo disciplinar, se han aislado los principios activos, se han sintetizado", por lo que "las personas se lo han administrado directamente por vía intravenosa o nasal", forma por la que "se aumentan los efectos psicoactivos y el riesgo de desarrollar una adicción" y reconoce que "se lanza un doble mensaje contradictorio a los jóvenes, porque se dice que es bueno para unas cosas pero luego se les prohíbe".

El cannabis se está empleando con enfermos terminales de Sida y personas anoréxicas para aumentar el apetito; en pacientes con cáncer que se someten a quimioterapia para evitar el vómito; en dolores crónicos de sujetos con esclerosis múltiple, etc. En la actualidad se están estudiando estas sustancias para eliminar o reducir el uso en hospitales de opiáceos (morfina, etc.) y evitar así los efectos negativos y la toxicidad de éstos.

La profesora de la Universidad Complutense de Madrid, Raquel Gómez de Heras afirma que está costando mucho la introducción de los derivados del cannabis como terapia pero sin embargo “los resultados que se están cosechando demuestran que los efectos secundarios son mínimos, que se pueden conseguir fármacos que no tengan efectos psicoactivos (la adicción, por ejemplo) pero que sí cuenten con cualidades terapeúticas positivas”.

Las otras líneas abiertas en el uso de estos fármacos, según la experta, se centran en otras patologías, como el glaucoma, donde se ha mostrado que se puede eliminar la presión ocular; "el futuro es confeccionar fármacos que sin efectos secundarios puedan usarse para muchas cosas, como el dolor, evitar el vómito, etc.".

Fuente: ElConfidencial.com

22/08/2008 GMT 1

«EL PORRO NO ES UN JUGUETE»

noteencadenes @ 07:39

Pilar Criado, concejala de Salud del Ayuntamiento de Logroño, presentó ayer un programa de actividades relacionadas con la prevención de las drogodependencias en los jóvenes. La iniciativa municipal consiste en la colocación de un stand informativo sobre los riesgos del consumo de cannabis. La información se seguirá ofreciendo «a pie de obra», resumió la edil socialista, concretamente en los dos últimos conciertos del ciclo "Jóvenes con Nocturnidad", que se celebrarán los dos últimos viernes de agosto, de 10 de la noche a una de la madrugada, en la Plaza del Parlamento de la capital riojana. Criado sostiene que en los espacios festivos hay serios indicios de que existe consumo de drogas. «Buscamos con esta iniciativa que los jóvenes asuman la responsabilidad, así como la decisión de no consumir», explicó.

Monitores especializados repartirán folletos en los que figuran teléfonos de apoyo, con un mensaje sucinto y contundente: «El porro no es un juguete». Además, se pretende reforzar las posturas de quienes optan por no consumir. «Se pretende que, a través de éstos, se pueda llegar a amigos que están consumiendo y, a la vez, ofrecer modelos de consumo de menos riesgo», apuntó Criado.

No es una iniciativa aislada. Existen durante el curso escolar campañas periódicas en los institutos de Segunda Enseñanza, así como talleres y escuelas de padres, en las que se profundiza sobre los problemas físicos, psíquicos y sociales que conlleva la drogodependencia.

La concejala de Salud afirma que «algo se está haciendo bien», a la vista de las estadísticas riojanas y estatales recientes. El seguimiento revela que los jóvenes simultanean el cannabis con otras sustancias como drogas de síntesis y pastillas.

La familia es decisiva en la prevención de consumo de drogas de sus hijos. Criado recuerda que «a menos normas establecidas en casa, se detecta un mayor consumo. Hay estudios al respecto. Es decir, cuanta mayor permisividad, menos normas y más poder adquisitivo, más consumo», recuerda la concejala y médica.

Fuente: elcorreodigital.com

20/08/2008 GMT 1

EL CINE CANNÁBICO (1ª Parte)

noteencadenes @ 07:58

Primero fue una pequeña calada, en los albores de la contracultura beatnik y el primer cine hippie. Luego vino una bocanada mayor, cuando llegaron a las pantallas la blaxploitation (producciones hechas para los negros de Estados Unidos) y los retratos de la sordidez drogota. Finalmente, la humareda ha sido tal que las referencias cinematográficas al cannabis se han colado por las rendijas de las producciones de Hollwood, incluidos los productos más o menos familiares. Así, en estos momentos, coinciden en las pantallas de Estados Unidos dos películas con fuerte olor a canuto: Pineapple express, una comedia criminal protagonizada por un fumeta y su camello, y The Wackness, con Ben Kingsley haciendo de psicoanalista emporrao.

Ambas películas, que llegarán a España a finales de año, demuestran cómo lo que antes era un tema tabú, acaso motivo de mensajes moralistas, es hoy algo habitual. Se puede hablar de un cine hecho por y para fumados, sin que ello suponga un delito por apología del consumo de drogas.
Incluso un medio tan mojigato como la televisión ha visto el filón y lo explota a través de productos como la serie Weeds, estrenada con relativo éxito en 2005, que cuenta la historia de un ama de casa que vende marihuana para pagar las facturas.

Pero no hay que dejarse cegar por el humo. Para conocer los orígenes de todo este fenómeno es necesario volver muchas décadas atrás. Una buena brújula podría ser el documental Grass (Marihuana, 1999), que recorre la historia de la prohibición de la hierba desde un punto de vista desenfadado, con profusión de colores chillones y la voz arrastrada de Woody Harrelson, ferviente defensor de la despenalización de esta droga (se sospecha también que su padre fue un matón a sueldo de uno de los principales clanes de tráfico de marihuana en América). La película cuenta y muestra cómo Louis Armstrong y Cab Calloway se ponían bastante y hasta le dedicaban canciones al tema,
como el clásico de Calloway Reefer man (El hombre del canuto).

Pero llegó la Depresión del 29 y, con ella, la Ley Seca. La marihuana se convirtió en un sustituto del alcohol. Al mismo tiempo, creció la tensión hacia los inmigrantes mexicanos, principales consumidores de la sustancia. Y, para completar la jugada, apareció en escena William Randolph Hearst -el hombre que inspiró Ciudadano Kane, propietario de varios periódicos y con intereses económicos en las plantas productoras de papel a partir de la celulosa de los árboles-, preocupado por las posibilidades del cannabis como fuente alternativa de papel.

El caso es que la marihuana empezó a ser criminalizada. Y para ello se utilizó una de las herramientas más poderosas de la época, el cine. A través de docudramas de títulos como La locura del porro, La hierba del diablo o El asesino de la juventud se intentó convencer al público que el cannabis despertaba la violencia, empujaba a la prostitución y estimulaba las poluciones nocturnas.

La marihuana fue prohibida en Estados Unidos en 1937, pero no pasaron ni 30 años antes de que los jóvenes levantiscos empezasen a esgrimir sus porros como armas contestatarias. En este sentido, uno de los títulos emblemáticos es Easy Rider, canto de cisne del hippismo. Dirigida y protagonizada por Dennis Hopper en 1969, la película sigue al propio Hopper arreglando el mundo junto a unos fumadísimos Jack Nicholson y Peter Fonda. También la anda sonora acompaña, sobre todo con el tema de Fraternity of Man Don't bogart me y su estribillo: «No te hinques el canuto, amigo. / Pásamelo./ Y líate otro, / que sea como el de antes».

Fuente: El Mundo (Por Darío Prieto)

EL CINE CANNÁBICO (2ª Parte)

noteencadenes @ 07:57

La guerra de Vietnam terminó de dinamitar los tabúes en torno al cannabis. Películas de blaxploitation como Shaft y Superfly reflejaban los nuevos comportamientos de los barrios de Estados Unidos. La caída del franquismo en España también propició la apertura del cine al costo, que era lo que se fumaba por estas latitudes. Pero el episodio más delirante en la historia del cine cannábico corresponde a las películas de Cheech y Chong, unos Pajares y Esteso en versión colgada que entre 1978 y 1983 crearon un subgénero propio. Películas de calidad ínfima con títulos vergonzantes -atentos a las traducciones al español: ¡Cómo flotas, tío! y Seguimos fumando, por citar dos- y bromas más bien cutres relacionadas con porros gigantes, densas nubes de humo, bongs (las pipas de agua) y toda la parafernalia de este mundo. Aunque la broma se agotó rápido, Martin Scorsese les fichó para ¡Jo, que noche! (1985).

A partir de aquí, el desmadre. Lo que antes era un gueto cinematográfico (había que estar muy drogado para tolerar la mayoría del cine cannábico) fue abriéndose y el consumo empezó a mostrarse como algo natural. Es significativa la escena de Algo pasa con Mary en la que Ben Stiller y Cameron Diaz se están fumando un porro como si tal cosa y sin que ello sea motivo para bromas sobre flipes.

Pero si hay una película de cabecera para el porrero, ésa es El Gran Lebowski (1998), dirigida por los hermanos Coen y protagonizada por Jeff Bridges. Su protagonista, El Nota, echa mano de la «hierba del demonio» para salir de los embrollos y de conversaciones trascendentes como ésta:

-¿Qué es lo que nos hace hombres, señor Lebowski?
-¿Eh? Pues no lo sé, señor.
-¿Quizá la capacidad de hacer sea lo que sea, cueste lo que cueste?
-Eso y un par de testículos. ¿Le importa que me fume un peta?

Friday (protagonizada por el rapero Ice Cube) y Buen rollito (duelo interpretativo entre los también raperos Method Man y Redman) se centraron en los hábitos fumetas de la comunidad negra. Por otra parte, la marihuana ha sido un combustible utilizado en las películas que querían hacer un retrato descarnado de la sociedad estadounidense. Pasó con la oscarizada American beauty, donde un joven camello (Wes Bentley) redime a un maduro desengañado (Kevin Spacey), un argumento bastante similar a The Wackness.
Pasó también con Kids, retrato sexual y tóxico de la juventud de Nueva Cork filmado por Larry Clark.

También en Europa han germinado las semillas de este cine. Saving Grace (estrenada en España en 2000 como El jardín de la alegría) cuenta con un argumento sospechosamente parecido al que luego emplearía Weeds: una viuda decide plantar marihuana para tapar los agujerillos de la pensión. Y cuando parece que el cine cannábico está a punto de consumirse, llegan Harold y Kumar -los Cheech y Chong redivivos- con su saga (una vez más, hay que darle las gracias a los traductores de títulos de películas estadounidenses). Dos colgaos muy fumaos. Hay hierba para rato, pues.

EN ESPAÑA TAMBIÉN SE FUMA

Hay quien sostiene que el verdadero introductor del cannabis en España fue Francisco Franco. Hasta que sus soldados marroquíes no trajeron su hachís, la costumbre de fumar 'kif' era exclusiva de unos pocos intelectuales, como Valle-Inclán.

Sea como fuere, el cine cannábico en España siguió una evolución parecida al de Estados Unidos. Primero, con inquietud moralizante, como las 'guantás' que le arrea Paco Martínez Soria a su nieto en 'Abuelo made in spain'. Luego, con una serie de títulos a medio camino entre la denuncia y la apología, como 'El último viaje' (1974), de José Antonio de la Loma, y 'Juventud drogada' (1977), de José Truchado. Y, finalmente, la explosión con las películas 'quinquis' de El Torete, adláteres e imitadores: 'Perros callejeros' (1977), 'Perros callejeros II' (1978) y 'Los últimos golpes de El Torete' (1980), todas ellas de De la Loma, más las aportaciones de Eloy de la Iglesia, como 'Navajeros'. En ellas, la 'hierba' de los negros era sustituida por 'costo güeno'. No conducían 'dodges', sino 'simcas'. Y por sus altavoces no salía música 'funk', sino la rumba gitana de Los Chunguitos y Los Chichos. También hubo un subgénero cuartelario (la 'mili', origen de tantas adicciones), representada por 'La quinta del porro' y 'La batalla del porro'.

Recientemente se estrenó 'Año mariano' (2000), pero el emblema español del género es 'Bajarse al moro' (1988), adaptación de la obra teatral de José Luis Alonso de Santos por Fernando Colomo. Antonio Banderas, Verónica Forqué, Juan Echanove y Aitana Sánchez-Gijón protagonizaron esta comedia sobre un grupo de jóvenes 'fumetas' madrileños.

Fuente: El Mundo (Por Darío Prieto)

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